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domingo, 17 de mayo de 2009

LEYENDAS EGIPCIAS





























ISIS, OSIRIS, Y HORUS


LEYENDAS EGIPCIAS


LA LEYENDA DE OSIRIS

Numerosos mitos unen a los dioses entre sí; el más conocido es el de Osiris, el cual gobernaba en Egipto como un rey sabio y justo, enseñando a sus súbditos a labrar la tierra, obedecer las leyes, pero su hermano Set (encarnación del mal), envidioso por el éxito de su hermano, le tendió una trampa, invitándolo a un festín, en el cual preparó un cofre que prometió obsequiar a quien entrara exactamente en él.

Curiosamente ninguno de los invitados logro realizar tal proeza, salvo su hermano Osiris, que si lo consiguió, al instante de introducirse al cofre, Set, junto con algunos cómplices, lanzó en una caja a Osiris al río Nilo.

Cuando Isis supo del complot cometido, se marcho vertiginosamente al río, gracias a sus poderes logro encontrar a su esposo, ocultándolo en el pantano, no obstante Set, logro encontrar el escondite y lleno de ira, descuartizo el cadáver de Osiris y nuevamente lo arrojo al río.

Isis al no saber nada de su esposo, comenzó a buscarlo en el pantano, sin embargo lo único que logro fue conseguir pedazos y enterró cada uno de ellos en el sitio donde los encontró, posteriormente Horus, hijo póstumo de Osiris, se enfrentó a Set, para vengar a su padre y así subir al trono de Egipto y poder seguir con la labor desempeñada por su padre.


LA LEYENDA DEL NACIMIENTO DEL NILO:

En el año de reinado número 18 del Rey Tcheser, hubo usa sequía por todo Egipto debido a que el Nilo llevaba 7 años sin inundarse. Por ello, cualquier grano escaseaba, los campos y los jardines no producían nada y por tanto las personas no tenían alimento.

Los hombres se debilitaban, los ancianos fallecían, los niños lloraban de hambre y muchas personas se transformaron en ladrones por el poco alimento que existía.

El Rey se acordó del dios I-em-hetep, (hijo de Ptath), que en otra ocasión había librado a Egipto de parecido desastre, pero dicho Dios no hizo acto de presencia frente a las rezos del manadatario de Egipto.

El Rey envió un mensaje preguntandole a Mater, gobernador del Sur, donde se ubicaba la fuente del Nilo y quien era el dios o diosa del rio?. De esta manera Mater le habló de la maravillosa isla de Elefantina, donde yacía la primera ciudad que jamás se conoció, que de ella salía el Sol para para conferir vida a la humanidad.

En esta isla también existía una cueva doble, Querti, con la forma de 2 pechos, y de dicha cueva surgía la inundación del Nilo para bendecir la tierra con gran majestad cuando el dios Khnemu abría la puerta en la estación apropiada del año.

Al saber quien era el dios encargado del rio, procedió a ofrecer sacrificios e hizo súplicas ante él en su templo.

El dios lo escuchó y apareció ante el Rey angustiado y dijo: "Yo soy Khnemu el Creador. Mis manos descansan sobre ti para protegerte y para sanarte. Te doy un corazón… Yo soy el que te creó, soy el primitivo abismo acuoso, y yo soy el Nilo que se levanta a su antojo para conferir salud a quienes se afanan , yo soy el guía y dirigente de todos los hombres, el Todopoderoso, el padre de los dioses, Shu el poderoso amo de la Tierra".

Y luego el dios le prometió al Rey que súbitamente el Nilo se levantaría todos los años como antes y que la sequía se acabaría y llegaría el bien a la tierra.

También le contó al Rey lo abandonando que se encontraba su templo de adoración, fue por ello que se decretó que las tierras en cada lado del Nilo cerca de la isla donde moraba Khnemu debían ser conservadas como la dote de su templo y el Rey ordenó que este decreto fuera tallado en una estela de piedra y se colacara en un lugar prominente como prueba duradera de su agradecimiento al dios Khnemu, el dios del Nilo.


EL CERDO NEGRO:

Ra, Set y Horus están implicados en una leyenda egipcia que intenta explicar los eclipses del Sol y la Luna. Set y Horus eran amargos rivales, pero Set no se atrevió a entrar en combate abierto, ya que temía a Horus como la maldad teme al bien.

Así que maquinó unos planes que le permitieran derrotar a su temible enemigo.
Un día Horus buscó a Ra con la petición de que se le permitiese leer el futuro en sus ojos. Ra le otorgó dicha petición voluntariamente debido a su amor por Horus, el ser amado de los dioses y del hombre.

Mientras conversaban pasó a su lado un cerdo negro, un enorme animal siniestro, de aspecto feroz, con ojos que brillaban con astucia y crueldad. Ahora bien, aunque ni Ra ni Horus fueron conscientes del hecho, el cerdo negro era el mismo Set, que tenía el poder de adoptar la forma de cualquier animal que quisiera. "Qué monstruo más malvado", exclamó Ra, al mirar al animal.

También Horus dirigió su mirada hacia el cerdo negro que seguí sin reconocer como su enemigo. Ésta era la oportunidad de Set, se abalanzó sobre Horus arrancándole un ojo y se lo tragó, pero Ra le obligó a devolvérselo.

Sin duda, los ojos de Horus son el Sol y la Luna, uno de los cuales es tragado o destruido por el "cerdo negro" durante un eclipse. La devolución de la luz a la tierra acaece gracias a ala felicidad de Horus por ser obsequiado con la ciudad de Pe.


EL LUGAR DEL CASTIGO:

Aunque no parece haber existido una parte del Duat (mundo subterráneo) reservada especialmente para los malvados, éstos eran lo suficientemente atormentados de muchas maneras como para hacer de su existencia un castigo por cualquier mal cometido durante la vida.

En un extremo de esta región había fosos de fuego presididos por unas deidades tenebrosas que supervisaban la destrucción de los cuerpos de los muertos y los despedazaban antes de quemarlos. Sin embargo, su castigo era mitigado por la aparición de Ra-Osiris en su viaje nocturno, ya que al acercarse sus tormentos cesaban momentáneamente.

Las deidades que imponían el castigo sobre los condenados eran los enemigos de Ra-Osiris, personificaciones de la oscuridad como la noche, la niebla, la bruma, el vapor, etc, y éstos eran destruídos a diario por los rayos de fuego de la luminaria.

Éstos eran retratados en forma humana, y las escenas de su destrucción por el fuego a menudo se han confundido equivocadamente como representación de quema de las almas de los condenados. Este malvado anfitrión se renovaba con cada revolución del Sol.


MALDICIÓN Y NACIMIENTO:

Nut, la diosa del cielo, era la mujer de Ra. Sin embargo, era amada por Gheb a cuyo amor correspondía. Cuando Ra descubrió la infidelidad de su esposa, se puso rabioso y la maldijo, diciendo que su hijo no nacería en ningún mes ni en ningún año.

La maldición del poderoso Ra no podía ser ignorada, debido a que Ra era el jefe de todos los dioses. Angustiada, Nut apeló al dios Thot, quien también la amaba, Thot sabía que la maldición de Ra debía cumplirse, pero encontró una vía de salida al problema, mediante una estratagema muy hábil.

Acudió a la diosa de la Luna, cuya luz rivalizaba con la del Sol mismo, y le retó a un juego de mesa. Las apuestas por ambos lados eran altas, pero la diosa de la Luna apostó un poco de su luz, la decimoséptima parte de cada una de sus iluminaciones, y perdió. De aquí procede que su luz mengua y disminuye en ciertos períodos, de tal forma que ya no es rival del Sol.

De la luz que le había arrebatado a la diosa de la luna, Thot creó cinco días, de tal manera que no pertenecían ni al año anterior, ni al año siguiente, ni a un mes. Nut tuvo a sus cinco hijos durante esos días: Osiris nació el primer día, Horus el segundo día, Set el tercer día, Isis el cuarto día y Neftis el quinto.


LOS SIETE SERES SABIOS:

Se encuentra en ocasiones a Ptah en compañía de unos seres llamados Los siete Seres Sabios de la diosa Meh-urt, que era su madre. Salían del agua, de la pupila del ojo de Ra, y adoptaron la forma de siete halcones, que salieron volando, y junto con Thot presidieron la enseñanza y las letras. Ptah, como arquitecto, realizando los diseños de Thot y sus acompañantes, de igual modo que la diosa Sekhmet, tenía algo de sus atributos.


OJO DE LA LUNA:

El ojo izquierdo de Horus, representaba a la Luna, lucharon Set y Horus por este ojo, finalmente el malvado Set consiguió robarlo y devorárselo (menguante lunar), pero Horus mismo le arrebató el ojo a su enemigo con la ayuda de otros dioses, extirpándolo del vientre de su envidioso tío. Horus se lo presentó a su padre Osiris, ayudándole así a obtener una nueva vida.


PESANDO EL CORAZÓN:

El Juicio final se celebraba en la Sala de las dos verdades. En ella, Anubis pesaba el corazón del difunto para comprobar el peso causado por los pecados cometidos. Si era más ligero que la pluma de la verdad (pluma de Maat), la persona vivía eternamente. Si no, arrojaban el corazón al monstruo Ammit, "Devorador de muertos".

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