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domingo, 28 de agosto de 2011

EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO















SÍNDROME DE ESTOCOLMO

El Síndrome de Estocolmo es una reacción psíquica en la cual la víctima de un secuestro, o persona retenida contra su propia voluntad, desarrolla una relación de complicidad con quien la ha secuestrado. En ocasiones, dichas personas secuestradas pueden acabar ayudando a sus captores a alcanzar sus fines o a evadir a la policía.

Debe su nombre a un hecho curioso sucedido en la ciudad de Estocolmo (Suecia). En 1973 se produjo un atraco en el banco Kreditbanken de la mencionada ciudad sueca. Los delincuentes debieron mantener como rehenes a los ocupantes de la institución durante 6 días. Cuatro personas —tres mujeres y un hombre— fueron tomadas como rehenes, pero una de las prisioneras se resistió al rescate y a testificar en contra de los captores. Otras versiones indican que esa mujer fue captada por un fotógrafo en el momento en que se besaba con uno de los delincuentes. Y se negaron a colaborar en el proceso legal posterior.

CAUSAS

El síndrome de Estocolmo puede parecer curioso a primera vista, pero tiene explicación. En la bibliografía sobre el tema, se mencionan varias posibles causas para tal comportamiento:

- Tanto el rehén o la víctima como el autor del delito persiguen la meta de salir ilesos del incidente, por ello cooperan.

- Los rehenes tratan de protegerse, en un contexto de situaciones que les resultan incontrolables, por lo que tratan de cumplir los deseos de sus captores.

- Los delincuentes se presentan como benefactores ante los rehenes para evitar una escalada de los hechos. De aquí puede nacer una relación emocional de las víctimas por agradecimiento con los autores del delito.

- Con base en la historia de desarrollo personal, puede verse el acercamiento de las víctimas con los delincuentes, una reacción desarrollada durante la infancia. Un infante que percibe el enojo de su progenitor, sufre por ello y trata «comportarse bien», para evitar la situación. Este reflejo se puede volver a activar en una situación extrema.

- La pérdida total del control que sufre el rehén durante un secuestro es difícil de digerir. Se hace más soportable para la víctima convenciéndose a sí misma de que tiene algún sentido, y puede llevarla a identificarse con los motivos del autor del delito.

SITUACIONES

De acuerdo con el psicólogo Nils Bejerot, el síndrome de Estocolmo es más común en personas que han sido víctimas de algún tipo de abuso, tal es el caso de:

- Rehenes.

- Miembros de una secta de prácticas "fuertes".

- Niños con abuso psíquico.

- Víctimas de incesto.

- Prisioneros de guerra.

- Prisioneros de campos de concentración.

CASOS FAMOSOS

Otros casos famosos incluyen rehenes de aviones y otras personas secuestradas, por ejemplo el de Patricia Hearst, nieta del influyente y poderoso editor William Randolph Hearst, quien después de haber sido retenida por una organización terrorista (el Ejército Simbiótico de Liberación), se unió a ellos varios meses después de haber sido liberada.

OTROS USOS

Fuera del contexto criminal una forma de que el síndrome puede ocurrir es en el entrenamiento militar básico, en el cual este es una experiencia ligeramente traumática con la meta de formar ligas entre las unidades militares, que seguirán siendo leales entre sí, aún en situaciones de peligro de muerte.

Similarmente, los efectos del sistema de las «novatadas» en la introducción a grupos (tales como fraternidades, bandas y hermandades de mujeres) se han comparado a este síndrome. En la antropología cultural un síntoma similar común es la captura de la novia.

La lealtad a un abusador más poderoso —a pesar del peligro en que esta lealtad pone a la víctima de abuso— es común entre víctimas de abuso doméstico, los maltratados y el abusador de niños (infantes dependientes). En muchos casos las víctimas eligen seguir siendo leales a su abusador, y eligen no dejarlo, incluso cuando se les ofrece un lugar seguro en hogares adoptivos o casas de acogida. Este síndrome fue descrito por los psicoanalistas de la escuela de la teoría de las relaciones del objeto (véase Fairbairn) como el fenómeno de la identificación psicológica con el abusador poderoso.

SÍNDROME DE HELSINKI

La expresión «síndrome de Helsinki» se emplea equivocadamente en lugar de la expresión correcta «síndrome de Estocolmo».

Esta expresión incorrecta aparece en la película Die hard (EE. UU., 1988): en un informativo de televisión, un psicólogo habla sobre el «síndrome de Helsinki». El locutor interviene diciendo: «llamado así por la ciudad de Helsinki, en Suecia». «No, en Finlandia», corrige el psicólogo.

También en la película alemana Knockin’ on heaven’s door (Alemania, 1996), el protagonista principal, Til Schwiger, emplea incorrectamente el término síndrome de «Helsinki».

En la serie de televisión Expediente X en el capítulo titulado «Folie à Deux» (locura de dos) el agente Fox Mulder (David Duchovny) cae en la ilusión de su secuestrador y refuta que sea una locura de dos o el síndrome de «Helsinki».


SÍNDROME DE ESTOCOLMO EN LA LITERATURA

En el libro para niños El gran gigante bonachón (1982), de Roald Dahl, la protagonista Sofía se vuelve amiga de su captor, el Gran Gigante Bonachón, quien la hace prisionera con el afán de que no delate ante las demás personas (los guisantes humanos) la ubicación de los gigantes.

SÍNDROME DE ESTOCOLMO EN LA MÚSICA

La banda de rock alternativo Muse incluyó en su disco Absolution una canción titulada "Stockholm Syndrome" (En inglés: "Síndrome de Estocolmo") en referencia clara a este fenómeno.

También se incluye una canción con el nombre de este fenómeno en el disco homónimo de la banda pop-punk Blink-182.

En su disco del año 1997 llamado "I Can Hear The Heart Beating As One", el grupo Yo La Tengo titula al tema número siete de esta forma.

El músico argentino Gustavo Cerati, en un recital dado en el Club Ciudad el 21/12/2009, al tocar su canción "Rapto", hizo referencia al síndrome de Estocolmo.

SÍNDROME DE ESTOCOLMO

2 comentarios:

Jenny dijo...

Siempre me ha llamado la atención este síndrome. Seguro que si me viera en una de esas situaciones también lo padecería.
Nunca había oído llamarlo síndrome de Helsinki.

Saludos.

SUPERMENDO dijo...

Hola Jenny. Pues es más habitual de lo que creemos. Saludos.